En la cuna del mundo
un bebé grita y llora.
Su madre le atiende en un segundo,
al tiempo que usa la aspiradora.
Hay quienes se preguntan y no contestan;
hay quienes no se preguntan del todo.
Están aquellos que atención no prestan;
y existen ellos que están en todo.
Las oraciones de mi lírica
tienen tanto sentido
como la mímica
de un payaso herido.
Mi madre me decía
que algún día
sería yo un gran poeta
mas nunca emprendí tal treta.
Mas tengo bien conocido
que el día llegará
cuando me de por vencido
y contradiga a mi mamá.
La poesía que escribo
nadie querrá imitar.
Pensando en ello salivo,
sin poder parar.
Ya entonces el lector sabrá
lo mal poeta que puedo ser.
Por eso de mí leerá
que puede dejar de leer.
10 jun 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario