4 jul 2010

La política

"Hasta la victoria siempre." Alguien alguna vez dijo eso en algún momento determinado. Con toda honestidad, a pesar de saber que dicho personaje era partidario del comunismo, no tengo la más mínima idea de quién fue. El motivo por el cual muestro tanto desinterés en el tema es simple: no soy comunista.

Bien, la redacción presente no pretende enaltecer el sistema capitalista ni los partidos políticos que lo propician; sencillamente no hay interés de mi parte en ahondar en el tema (si es que se dice así). La intención es la de mostrar la opinión del autor sobre la fe política que se expresa irracionalmente en las calles apoyando ideas no del todo procesadas.

Por alguna extraña razón, quien posea las características de ser joven y universitario aparenta tener mayor propensión a ideologías comunistas, socialistas, marxistas, bolchevistas y ateas. ¿Porqué? No creo que haya explicación otra que la de una necesidad innata de formar parte de alguna "revolución", un poder decir "hice algo por cambiar el mundo" y cosas por el estilo. Bien podría ser otra la explicación mas la mía es tan racional como el panfleto del Manifesto Comunista o el libro de El Capital pudiesen ser fuente de inspiración para inocentes; solamente que de una forma peor redactada.

Karl Marx y asociados no merecen tanta crítica como aquellos que luchan por sus palabras sin saber realmente de qué tratan. En la mayoría de las ocasiones, la cruda realidad de muchos "comunistas" se define como una necesidad de queja hacia algo o alguien. Es entonces donde cualquier figura de autoridad se convierte en objeto de su aquejamiento y pierde respeto (ya sea que merezca perderlo o no) porque Perico Los Palotes quiere reclamar sobre algo y no sabe sobre qué. Mi justificación no es compleja. No hay eventos universitarios políticos donde no haya una sola queja.

Comprendo que todo sistema tiene una semilla que germina en mala hierba y corroe el mecanismo político de cualquier institución o gobierno. Mas las quejas y protestas no hacen mayor cosa que "crear consciencia" en las personas, en cuyos casos dicha "consciencia" ya estaba previamente "creada" para ser exaltada por publicidad protestante de jóvenes liderados por quejumbrosos.

Indiferentemente del tema, las huelgas siempre manifiestan una inconformidad heurística ante un sistema cuya mejora no ve la luz. Esta voz apasionada es usualmente apaciguable por medio de información; muchas de las veces hay un muy buen motivo por el cual las cosas no funcionan como deberían, y no necesariamente incluyen la corrupción política... manejar una institución o gobierno no es una cosa sencilla.

Con esto no caigo a favor de aquellos políticos que se escusan en la mediocridad del sistema para no hacer nada por mejorarle; ellos pecan de igual manera que los que se quejan por quejarse, según mi parecer. No obstante, mis felicidades son para aquellos que, metidos en un mundo caótico como lo es el solucionar conflictos internacionales o nacionales, tienen la disposición de hacer algo por alivianar los problemas en los que están inmiscuidos independientemente si alguien le critique o no.

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