Sólo un niño entiende el mundo de manera tan sencilla. La felicidad y la eternidad se reducen a conceptos nimios como el final de un cuento ¿porqué no habría de existir un "felices por siempre"? Creo tener una respuesta a tal pregunta.
El misterio de esta frase concluyente reside en el hecho de abolir la posibilidad de "vivir juntos por siempre". En efecto, los cuentos que se resuelvan en un "juntos y felices por siempre" son poco escuchados. Usualmente se dice una de ambas cosas "felices" o "juntos"; nunca ambos.
Pues bien, es de inferirse que en los relatos infantiles se señalan la convivencia y la felicidad como incompatibles en la práctica, aunque en la teoría se han dicho muchas cosas. Es claro el mandato de ser infelizmente casado en la mayoría de nuestras religiones.
Cualquiera podría contrariar dichas palabras alegando ser felizmente casado. A quien utilice tal sofisma le felicito; conoce otro concepto de matrimonio o bien es lo suficientemente creativo como para poder mantener su felicidad a flote a lo largo de su condena. No obstante es necesario recalcar el siguiente fenómeno:
Tanto en la iglesia (cristiania, judía, musulmana, etc. [Aunque no toda religión adopte el término "iglesia"]) como en el estado es necesario firmar un contrato donde se evidencie la "voluntad" de ambos individuos a cumplir con los requisitos de la institución marital. Entrecomillo la palabra voluntad por la sencilla razón de que, si bien el término implica la libertad de escogencia de las acciones del individuo o grupo y, por tanto podría decirse que genera cierto grado de felicidad, el mismo hecho de tener que firmar un contrato pone en seria duda la buena voluntad del individuo de seguir los rubros establecidos del mismo contrato.
Por tanto, adoptar el concepto de felicidad eterna excluye la posibilidad del matrimonio o cualquier institución o contrato parecido.
Es obvia la presencia del dicho fenómeno cuando el niño, al decir que en su vida será feliz y hará lo que le venga en gana, aprovechando el libre albedrío que en Las Santas Escrituras se le otorga al ser humano, la respuesta de la madre típica (que hasta ahora ha ido desapareciendo) es un mandato a casarse. Esto si la madre posee la suficiente condescendencia de advertir al niño sobre los mandatos que su posible y futura esposa le impondrá.
En conclusión, la convivencia pareciera no tolerar la felicidad en su seno pero ¿quién tolera al otro en su seno?
7 dic 2009
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