28 ene 2010

Culto a la idiocia

Aunque abrumado por la idea, me siento completamente seguro que el cansancio es un estado amigo. Muchos intentan narcóticos que brinden esa sensación de desprendimiento de la realidad, mientras la droga más poderosa se encuentra en un cerebro sin descanso. Tomo como ejemplo las muchas ocasiones en las que, después de una noche de juerga, cansado por tanto estímulo social e intelectual (en la minoría de las veces), me siento como pasajero en el automóvil rojo conducido por quien recibe dinero a cambio de transportar a desconocidos. En la parte trasera del coche, viendo hacia fuera de la ventana, se ve el camino recorrido y el que queda por recorrer hasta llegar al destino llamado hogar.

Durante esos minutos en los que, por motivos de pereza y el mismo cansancio, el silencio reina entre el taxista y uno, la sensacion de narcolepsia pega de forma prontina. Y lo que me hace percatarme de tal efecto son las ideas incoherentes que me atacan, como la pregunta ¿qué pasaría si el taxista y yo fuéramos amantes en alguna realidad paralela y mi novia actual fuera mi mascota, siendo mi madre un hombre que se llame Hector que, en dicha realidad, es mi mejor amigo?

Ese mismo efecto que he sentido en un taxi alrededor de las 3:00am es mi compañero en los exactos momentos en los que escribo estas palabras. Así, el sentido que brota de las escritas oraciones es el mismo con el que hablan mis profesores de universidad sobre leyes de hostigamiento sexual (sabiendo que queda claro para la mayoría insisto en recalcar que el mencionado sentido es nulo).

La libertad de redactar incoherencias es infinitas cuando el sueño no es consolidado como se debe. Y es entonces como el decir que tener un hijo es la idea revolucionaria que unirá una pareja exitosamente surge destrozando los hogares más rápido de lo que la filosofía moderna arruinó a Alemania. Todo por que muchas personas deciden llevar acabo conductas inspirada en idiotas cansados cuyas palabras remarcan la increíble capacidad del humano de rendir culto a la idiocia misma.

En fin, la idea me abruma pero aquí, cansado, me siento tan seguro como un hombre se pueda sentir. Y no tengo más que decir que esto... por ahora.

Esto... por ahora.

24 ene 2010

Anónimo y yo

Pensar puede ser la actividad más humana que existe. Claro que no digo que todo lo que sea pensado sea necesariamente bueno o inteligente; un pensamiento es simplemente un impulso cerebral (o varios.. no estoy muy seguro de eso). Solamente promulgo que esta tarea es base de la mayorías de obras cuyo autor es el hombre (llámese hombre o mujer..).

Al realizar esta laboriosa actividad he llegado a concluir que el camino que mi "mente" a recorrido es el mismo por el cual muchos han pasado en antaño. Al declarar una idea como mía ante un hombre conocedor de las letras y la filosofía (o, por lo menos, quien se haga pasar por uno) choco contra la realidad, y es que aunque la idea fabricada la haya hecho uno ya alguien más la hubo elaborado tiempo atrás... solamente que uno desconocía del otro.

Dado este hecho, no puedo evitar pensar que alguien anónimo está detrás de mis pensamientos y, si algún día ellos me dieran la suficiente fama como para ganar dinero escribiéndolos, estaría robándole crédito a mi anónimo amigo.

Así es como los párrafos escritos en esta publicación virtual le pertenecen a mi amigo anónimo, pero soy yo quien los firma.

Por ende, envíole un saludo, amigo lector, de parte mía y de Anónimo.

18 ene 2010

Entre dos

La presente entrada carece de una certera manera de introducir el tema a exponer. No importa cuánto se intente describir la forma de sentirse con repecto a su pareja pareciera siempre estar o incompleto o escrito de manera equívoca. Creo tener la seguridad de declarar tal cosa como una regla sin excepción alguna; no existe persona que una las palabaras tan ingeniosamente que exprese sin cábida a la ambigüedad sus sentimientos hacia otra persona. Creo, entonces, que todo intento (incluyendo el presente) es raíz y causa infalible de mofa.

Desconozco la dinámica de aquellos que comparten el sexo (no refiréndome al coito sino a las características físicas y hormonales de cada individuo) sin embargo en las relaciones entre aquellos cuyos géneros, genitales y torrentes hormonales difieren la dinámica es un asunto de suma curiosidad digno de un riguroso análisis que no es menester hacer. Pero por la neta diversión del caso procederé a realizar el mejor intento de análisis.

Como bien ya está implícitamente estudiado en la historia, la mujer y el hombre han manifestado conductas abismalmente opuestas en dirección. O sea que el hombre busca el ocio mientras la mujer busca el argumento. Pues bien, esta diferencia se hace tan palpable como el cuerpo mismo en las relaciones de pareja. Hágase digno o digna de tomar como ejemplo alguna vez en la que ha discutido con su pareja por asuntos nimios que luego van adquiriendo gravedad hasta concluir que ninguno comprende al otro ni total ni parcialmente. La conclusión da, como conducta manifiesta, el sometimiento del hombre hacia los caprichos medio irracionales de la mujer. Esto sea gracias a la resignada conclusión masculina de que nunca entenderá lo que quiere su pareja femenina. Está demás decir que la mujer acepta tal conducta mientras lleve hacia el cumplimiento de los mencionados caprichos.

Ahora, queda claro que la mujer halla cierto placer en el displacer del hombre mientras este se encuentra en un estado de indiferencia hacia los sentimientos de su pareja. Esto resultado del agotador trabajo que causa el considerar tales sentimientos, lo que lleva a la caballerosidad, que no es más que un comportamiento de sometimiento total por parte del hombre hacia los ya mencionados caprichos femeninos.

Sobra decir (y aún así lo hallo necesario...) que ello conlleva a un placer momentáneo que luego, por la falta de escucha innata del hombre, forma causa de postriores discusiones sin convergencia ideal alguna.

Forma ello parte importante de la dinámica de parejas heterosexuales. Y, por mucho que se intente, el fin siempre es el mismo. La relación llega a su cíclico fin con el único propósito de comenzar uno nuevo con la misma vulgaridad de eventos.

Con todo no puedo dejarme de preguntar el fin de complicarse tanto buscando una pareja cuando se encuentra uno tan bien estando por sí mismo. Las respuestas no me satisfacen lo suficiente como para abandonar mis intentos por no agobiarme con el infinito ciclo de la relación amorosa.

15 ene 2010

Por mucho que lo piense

En Costa Rica, el 2010 representa un año de gran indecisión. Ya hay quienes promulgan hacer un cambio ya o bien seguir adelante con la misma tontería que hasta ahora rige nuestro estado. Tambien hay quienes alegan tener las repuestas sobre la Costa Rica que queremos y algunos otros que promulgan tener un alma de lucha (claro que luchan por tener algo de fama que no sea apagada por un gran lagarto con una falsa sonrisa en pancartas verde y blancas). No se puede excluir aquellos que promulgan hacer lo mismo que anteriormente han hecho (aunque la mayoría del pueblo desconozca de qué putas esté hablando), declarando a su líder como el menos malo de todos los demás candidatos.

Pues bien, el señor Aristófanes tendría mucho de qué hablar en sus comedias si viera el parlamento cropolálico que en la actualidad toma lugar en un país tan serio como lo es el que alberga a este escritor. Es tan cierto que el tema se ha vuelto de seriedad inefable que el mismo pueblo se ve ofendido e inseguro con tanta campaña publicitaria. El pueblo hace bien, creo, en dudar de todo atroz intento de ganar adeptos para poder utilizar la cuenta de ahorros del "demos" para caprichos personales tales como un cómodo viaje en avioneta porque puede y punto.

Lo más cercano a la verdad es que, por mucho que lo pienso, el país desconoce el ineludible destino que les aguarda.