Aunque abrumado por la idea, me siento completamente seguro que el cansancio es un estado amigo. Muchos intentan narcóticos que brinden esa sensación de desprendimiento de la realidad, mientras la droga más poderosa se encuentra en un cerebro sin descanso. Tomo como ejemplo las muchas ocasiones en las que, después de una noche de juerga, cansado por tanto estímulo social e intelectual (en la minoría de las veces), me siento como pasajero en el automóvil rojo conducido por quien recibe dinero a cambio de transportar a desconocidos. En la parte trasera del coche, viendo hacia fuera de la ventana, se ve el camino recorrido y el que queda por recorrer hasta llegar al destino llamado hogar.
Durante esos minutos en los que, por motivos de pereza y el mismo cansancio, el silencio reina entre el taxista y uno, la sensacion de narcolepsia pega de forma prontina. Y lo que me hace percatarme de tal efecto son las ideas incoherentes que me atacan, como la pregunta ¿qué pasaría si el taxista y yo fuéramos amantes en alguna realidad paralela y mi novia actual fuera mi mascota, siendo mi madre un hombre que se llame Hector que, en dicha realidad, es mi mejor amigo?
Ese mismo efecto que he sentido en un taxi alrededor de las 3:00am es mi compañero en los exactos momentos en los que escribo estas palabras. Así, el sentido que brota de las escritas oraciones es el mismo con el que hablan mis profesores de universidad sobre leyes de hostigamiento sexual (sabiendo que queda claro para la mayoría insisto en recalcar que el mencionado sentido es nulo).
La libertad de redactar incoherencias es infinitas cuando el sueño no es consolidado como se debe. Y es entonces como el decir que tener un hijo es la idea revolucionaria que unirá una pareja exitosamente surge destrozando los hogares más rápido de lo que la filosofía moderna arruinó a Alemania. Todo por que muchas personas deciden llevar acabo conductas inspirada en idiotas cansados cuyas palabras remarcan la increíble capacidad del humano de rendir culto a la idiocia misma.
En fin, la idea me abruma pero aquí, cansado, me siento tan seguro como un hombre se pueda sentir. Y no tengo más que decir que esto... por ahora.
Esto... por ahora.
28 ene 2010
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