15 ene 2010

Por mucho que lo piense

En Costa Rica, el 2010 representa un año de gran indecisión. Ya hay quienes promulgan hacer un cambio ya o bien seguir adelante con la misma tontería que hasta ahora rige nuestro estado. Tambien hay quienes alegan tener las repuestas sobre la Costa Rica que queremos y algunos otros que promulgan tener un alma de lucha (claro que luchan por tener algo de fama que no sea apagada por un gran lagarto con una falsa sonrisa en pancartas verde y blancas). No se puede excluir aquellos que promulgan hacer lo mismo que anteriormente han hecho (aunque la mayoría del pueblo desconozca de qué putas esté hablando), declarando a su líder como el menos malo de todos los demás candidatos.

Pues bien, el señor Aristófanes tendría mucho de qué hablar en sus comedias si viera el parlamento cropolálico que en la actualidad toma lugar en un país tan serio como lo es el que alberga a este escritor. Es tan cierto que el tema se ha vuelto de seriedad inefable que el mismo pueblo se ve ofendido e inseguro con tanta campaña publicitaria. El pueblo hace bien, creo, en dudar de todo atroz intento de ganar adeptos para poder utilizar la cuenta de ahorros del "demos" para caprichos personales tales como un cómodo viaje en avioneta porque puede y punto.

Lo más cercano a la verdad es que, por mucho que lo pienso, el país desconoce el ineludible destino que les aguarda.

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