Antes se leía "Mamá amasa la masa; papá lee el periódico". Los textos infantiles nos instaban a repetir esta frase cientos de veces como un ejercicio mnésico. No obstante, de niño, al no tener padre, la familia se percibe de forma diferente. En realidad parecía que papá era más un hermano que un padre. Solamente que ya sabía leer. ¿Qué hacía papá leyendo el periódico mientras su esposa cocinaba? Creciendo sin padre, uno ve a su madre haciendo de todo menos leyendo el periódico. Esto dado que, aparte de no importale mucho el contenido del mismo, no se daba el lujo de tomar un ratito de su tiempo para ella misma. En realidad, siempre andaba recogiendo los moqueros de mi hermana y los míos. A juzgar por el contenido de esa famosa frase, se podría decir que, si hubiese tenido un padre en mi niñez, probablemente mi madre también le hubiese estado recogiendo sus moqueros.
Con esto no quiero implicar ser un feminista, ni mucho menos. De hecho, no hay cosa que me haga reír tanto como un salón lleno de individuos menstruantes debatiendo sobre cómo "el hombre" ha arruinado sus vidas. Por Dios, como si ellas hubiesen existido en el auge radical del feminismo. Aparentan ser especialistas en denigrar, aspecto por aspecto, al hombre. Ya se pueden ver los libros con la siguiente frase "Mamá amasa la masa, pero también trabaja. Papá lee el periódico porque es un vago. ...Y con todo lo que mamá tiene que hacer... Malagradecido ese que no sabe lo que es parir." Los niños encontrarán una extraña frase que momerizar (objetivo que no lograrán realizar).
Este escrito no pretende denigrar a la lectora fácilmente irritable, solamente expongo cierta verdad sobre el feminismo (obviamente no la verdad absoluta que el mismo feminismo, en ocasiones, clama poseer). Desde hace años que el hombre ha encontrado la forma más "efectiva" administrar una familia (entiéndase por la palabra "hombre" tanto individuos egocéntricos y narcisistas como aquellos histéricos siendo ambos molestos). El hombre (en este caso hago referencia al narcisista) se encargaba del espacio público y la mujer se encargaba del espacio privado. Funcionaba bastante bien hasta que, la segunda, no estando nunca satisfecha con su labor (y es comprensible) decidió que también podía ejercer la faena destinada al hombre, también insatisfecho con sus tareas. Con lo que no contaban era que desconocía como se maneja el mundo masculino. Para aquellas que todavía no se han percatado les describo. El hombre se maneja a golpes y entre chascarillos idiotas cuyo final es ser elegido como pareja de apareamiento. Así es que, las mujeres que querían realizar los trabajos masculinos debían aparentar querer ser elegidas para aparearse con su género real.
Actualmente, existen quejas de vivir en un mundo machista. Les creo, los machistas creen ser protectores de las mujeres. Por ende se han creado leyes infinitas que protegen los "derechos de la mujer" (éstos siendo único y exclusivos para dicho género) que asemeje un trato como lo establecen los derechos del hombre (ahora sin exclusividad alguna).
El mundo no es machista ni feminista, de hecho, el mundo no funciona a favor de ninguna política. El mundo es meramente bacterial. Esa es la relidad más pura. El humano hace de sí lo que quiere, y el feminismo es una política en favor del desfavor de las desprotegidas mujeres que buscan protección política. Dicha política es mofable. Lo digo puesto que, clamando igualdad de derechos, le ponen un nombre a su política misma que excluye del todo al individuo masculino: feminismo (no veo nada que implique nada que tenga que ver con el hombre en ese título).
Con todo y todo, lo único que he visto, ahora que he crecido se ejemplifica en esta frase infantil. "Mamá amasa la masa quejándose de amasarla.. y de papá; papá lee el periódico quejándose de lo que lee... y de mamá"
5 abr 2010
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Awwww el patriarca, sabra de razones fecundas o solo fecundara sus razones?
ResponderEliminarMuy buenos señor!