3 feb 2010

Como parte de un pueblo

Señor Alcalde, Ministro, Diputado, Gobernante,
Entiendo que la aplicación de una ideología política no es tan fácil como lo describen los libros con modelos políticos novedosos. Comprendo a la perfección que el pueblo muchas veces no ayuda a que el sistema político funcione como en teoría debería funcionar. En la mayoría de casos creo compartir una opinión con usted: gobernar no es así de sencillo.

No obstente, hoy, le escribo, Sr. Gobernante, para recordarle que el pueblo necesita que de paso firme en cuanto a las decisiones que toma por el pueblo. Le recalco esa última parte POR EL PUEBLO.

Ahora, no soy de los que abrazan el comunismo como la mejor solución a nuestros problemas y mucho menos comparto la ideología anarquista, sin embargo es menester retomar el concepto de liderazgo. Un líder sin nadie a quién liderar no es más que un idiota con delirios de grandeza muy mal fundados.

El poder puede ser cegador y abruma hasta al más fuerte de los hombres (o mujeres), de todas formas siempre debe recordársele que hay un pueblo a quién gobernar. Tiene a miles de personas a disposición para ser lideradas: ¡HÁGALO! No se deje cegar por el efímero placer del dinero; busque la eternidad. Si el liderazgo alimenta su soberbia, deje que sea así en cuanto siga buscando la eternidad. Busque ser recordado como el mejor de los gobernantes. No deje que algunos cuantos, con mucho papel y metal, borren o manchen su nombre en la lista de los que quedan en la historia como líderes.

No le digo que se convierta en otra persona mostrando una máscara muy bien elaborada a su pueblo. Muéstrese como excelente gobernante que es. ¿Qué importa si no obtuvo las mejores calificaciones en la universidad? ¿Qué relevancia tiene que no sobresalga por su inteligencia? Sólo dedíquese a liderar. El dinero que pueda recibir rápido se le puede resbalar de sus manos. Pero el sabor a gloria y admiración de su pueblo nadie se lo quita... sin importar cuánto lo intente.

Busque, Sr. Gobernante, el bienestar de su pueblo, el progreso del medio ambiente, y la prosperidad de su región gobernada. Demuéstrele al pueblo que eso que dicen de los polítcos no es cierto. Háganos ver, sin artimañas maliciosas, que el esfuerzo por el bienestar común es la meta de un gobernante; enséñenos a acreditar las palabras de nuestros líderes.

Solamente quería dedicarle estas palabras, Sr. G. Esto lo hago con el pesar que me da el ver la absurda realidad que ud. y sus colegas han creado. Se que el pueblo no está exento de culpas... pero la verdad es que la persona que decide por el pueblo es su miembro más destacado: su líder.

Ud. es parte de nosotros, no nos decepcione.

Atentamente,
un estudiante costarricense

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