11 nov 2009

La mujer

Creo que, en esta excepcional ocasión, me veré forzado a ser parte de mi propia mofa y hablar en contraposiciones semánticas. Esta será la entrada más difícil y, a la vez, más fácil de redactar en comparación a las demás.

El hombre vaga tranquilamente por el edén (llámese lugar X de África hace más de diez mil años). Vorazmente degarraba a sus víctimas para poder devorarlas una vez que sus armas le hubieren asesinado. En su soledad encontraba consolación al masturbarse apaciblemente en las profundidades de alguna cueva que encontrase, o bien bajo el árbol más cómodo que hubiere en su entorno.

Toda la paz que podía obtener de este modo de vida era demasiado aburrido para él. Así que el destino (llámelela Biblia Zeus) se encargó de presentarle a su homólogo feminino.

Verán, el destino (Dios) es un niño, puede que lo haga todo de manera que encajan las cosas pero, al fin y al cabo, no tiene la menor idea de lo que está haciendo. Toda esta creación de las cosas no es más que el producto del ocio del GADU. La mujer no es excenta (ni tampoco el hombre) de ello.

Ella no es más que el principio del caos encarnado. No niego que dicha declaración podrá ser machista pero no puedo abstenerme de ser macho....

No ostento traicionar el amor que tengo hacia mi madre, pero tampoco puedo negar que el mayor problema y mayor enigma que se le presenta al hombre es la mujer. No califico tal hecho como algo bueno ni como algo malo simplemente digo que el hombre se la pasa haciendo cálculos matemáticos dedicándose a ciencia y arte mientras la mujer no se empeña a imponer ninguna de esas cosas sobre su propia vida; el hombre ha muerto en guerras por lo que cree es justo... su vida es menos importante que su ideología. La mujer sencillamente se dedica a ser...... simplemente ser. Ni Eva Perón, ni Indira Gandhi ni la Madre Teresa de Calcuta pueden negar que se han dedicado a contrariar a los hombres sobre su propia posición y derechos. No es más que una simple batalla contra el hombre lo que se tiene la mujer.

A la mujer que lea esto le insto a entender lo siguiente. Ustedes hablan de no entender al hombre, pero os digo ¡tratad, es una faena realizable! No puedo decir lo mismo a mis colegas hombres; no existe hombre capaz de entender lo que es ser mujer.
Bueno, pues. No queda más que decir: ya todo está dicho en lo que respecta a las diferencias entre ser hombre y ser mujer. Mis únicas intenciones de escribir estas sencillísimas palabras es evidenciar el pensamiento masculino de manera que se logre comprender la esencia de la virilidad: trabajar para la mujer y dedicar su tiempo de ocio en trabajar....

Palabra de Dios -> Te alabamos, Manuela

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