Al igual que mi entrada anterior (y creo que igual que la mayoría de mis siguientes entradas) me veo obligado a no abandonar el aposento en el que me hallo tan cómodamente sentado; todo gracias a la lluvia. Es por ello que escribo una nueva entrada a modo de apaciguar la fuerte sensación de ocio que me invade.
Pues bien, quien lea esto se podrá estar preguntando ¿qué tiene que ver esto con algo; a quién le importa?. A aquel que se pregunte tal cosa le felicito pues es una excelente pregunta. Procedo a responder con una simple oración: no tiene que ver con nada y a nadie debería importarle. Pero me doy la libertad de decir que a alguien le importa lo suficiente como para seguir leyendo estas palabras tan inútiles como el Premio Nobel de la Paz entregado a quien fuera.
Agradezco que dediquen tiempo a leer mi blog, puesto que esto es para ustedes, desconocidos.
Me vuelvo a despedir hasta la próxima vez que se me ocurra algo que escribir,
Amén
7 nov 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario