8 nov 2009

Sobre la soberbia

"¡Hola!, yo soy..." se me ocurren por lo menos dos maneras de seguir la oración. Lamentablemente ninguna de tales formas es lo suficientemente buena para dar una descripción cabal de quién soy yo.

Me daré la libertad de decir que soy hijo del mono Padre que envió a su mono Hijo para salvar a la humanidad de sus monadas. ¡Animal! <------ Eso... eso es lo que soy... soy un animal que se da más importancia que la que realmente le es atribuible.

Si usted, querido lector, halla esto ofensivo ya sea por carecer de gracia o por el simple hecho de mal hablar de Dios, está cordialmente invitado a seguir en su línea de pensamiento y abandonar la lectura. Igual, sí quisiera que siguiera leyendo pues algo de soberbia tengo. Si no lo halló ofensivo ¡qué bueno! nos estamos entendiendo. (No encontré forma de abandonar el uso de la cacofonía sin comprometer el mensaje..)
Admito que esta entrada padece de lesera, pero advierto que es producto del ocio y, en este caso, del cansancio.

Me disculpo por la incoherencia; trataré de compensarlo en la próxima entrada.
Hasta entonces,
me despido,
El Burro ;)
(¡QUÉ "HIJUEPUTA" MÁS PROFUNDO!)

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