5 oct 2010

La noche del 23

Él, tan elegante, siempre hablaba con prestancia cuando trataba de temas intelectuales: siempre sin dejar de lado el humor característico de un cínico que capta el cuadro completo de cada situación desde lejos. Sus expresiones eran poco acostumbradas de un uomo cuya edad no rebasa los treinta y cinco; le caracterizaba la verborrea. Siendo el centro de atención de la mayoría de los eventos a los que asistía, no fue sorpresa cuando le dispararon directo al cráneo: quien fuese el francotirador tuvo un trabajo sencillo.

La noche del veintitrés de mayo quedará grabada en mi memoria hasta que la muerte cobre mis deudas. Ello no solamente por el hecho que asesinaran a Víctor Nuñez, el amante de mi padre, sino porque esa misma velada fue la testigo de mi mayor crimen.
Sé que, con lo anteriormente dicho, el lector asumirá naturalmente que fui yo el francotirador que disparó al cráneo de mi padrastro mas no ha de caerse en suposiciones apresuradas; por lo menos no sin antes escuchar mi versión de los hechos.

El día anterior a la velada Irene, mi madre, me había visitado temprano. Siempre acostumbramos tomar un café la última semana de cada mes con el propósito de someter a discusión diversos temas relacionados a los acontecimientos de nuestras vidas. Ese día, tocamos el tema de la excentricidad de mi padre pues siempre ha sido un personaje particular, sobre todo después de su confesada orientación homosexual. Irene y yo nos deleitamos argumentando sobre las desgracias que la separación le trajo a ella. Me mencionó cómo había ya deseado varias veces la muerte de Ernesto mas siempre concluía admitiendo sus faltas de agallas para hacerlo. Antes de terminar la charla me admitió que tenía que finiquitar unos asuntos pendientes; no podía pasar el día sin hacerlo… nunca dijo de qué se trataba. Sin embargo, en el momento tenía yo otras preocupaciones de las que no podía prescindir.

Horas más tarde me reuní con uno de mis acreedores para, al final de la actividad, quedar aún más endeudado de lo que me encontraba antes de haberme reunido. Recuerdo cómo le maldije al salir y me encaminé hacia el bar. Me esperaba Giaccomo Rossini, un tipo cuyo nombre delata su descendencia étnica y el cual, en el contexto relatado, bien puede presumirse como un uomo di famiglia. Me sorprendió notar un tono de ironía en su voz cuando me llamó su “mejor hombre”. En ese lugar, lleno de almas que no conocen la sobriedad, el humo que salía de las bocas de los facinerosos parecía ahogar mis pensamientos. Tenía que salir de aquel lugar, pero Rossini no es un tipo al que se le escapa fácilmente; tenía un trabajo para mí. Antes de proceder a narrar el evento sucesivo se hace menester resaltar que yo nunca había disparado un arma ni ostentaba hacerlo. Tampoco se puede decir de mí que aspirase a un puesto de reputación despreciable mas el acontecimiento siguiente representa la línea entre lo que no quería hacer y lo que me he visto obligado a hacer. Mi primo, Alberto, entra al lugar y comienza a disparar indiscriminadamente. Mientras todos intentábamos cubrirnos, algunos en vano, un hombre de Rossini me entregó una Colt SCW gris, para defenderme. En el momento mis pensamientos giraban en torno a la duda del lugar de procedencia del arma, no obstante el tiempo no era un elemento que permitiera la formulación de hipótesis. Entonces traté de agarrar el rifle con una mano mientras con la otra cubría mi cabeza. Evidentemente fue un intento fallido puesto que no contaba con el peso del aparato. Al utilizar ambas manos para sujetar el artefacto situé mi dedo sobre el gatillo y disparé sin ver hacia dónde apuntaba. La bala salió proyectada hacia la garganta ahora sangrante de Alberto. La imagen de mi primo cayendo al suelo ensangrentado, viéndome directamente a los ojos, quedará perenne en mi memoria.

El hombre de Rossini me levantó de la camisa y con un beso en el cachete me manifestó su alegría de haberme entregado el disparador. Estólido, dirigí mi mirada hacia Rossini quien no se molestó en devolverme la mirada; hablaba con uno de los suyos quien se acercó a mí y me llevó a la bodega. Francesco Protti era el nombre del sottocapo que preguntaba por mi experiencia con armas en aquel oscuro lugar. Con un poco más de ánimo le respondí a su pregunta.

-De ahora en adelante, no puede usted andar solo por las calles.- me decía con voz frívola y despreocupada. –Si no cuenta usted con nosotros quedará como culpable del homicidio y secuaz mío. La justicia le va a buscar y no podemos jugarnos el chance de tenerlo suelto por ahí contando la situación e incriminarnos. ¿Entiende la situación?- Creo haber asentido con la cabeza mientras le pregunté -¿conocía a Alberto?- Francesco asintió. Al tiempo que volvíamos a la parte principal del bar me relataba que hacía tiempo mi familiar le debía dinero a Rossini por un asunto que no me detalló. Aparentemente ese fue su intento por escapar de sus deudas. Ahora yo era quien defendió el manchado nombre de Giacomo. Fue entonces cuando, después de unas pruebas violentas de mi lealtad al italiano hijo de puta, me dejaron salir del lugar habiendo yo dado mis datos para ser contactado en cualquier momento para laborar como un tipo de sicario.

Inmediatamente después del bélico acontecimiento, me dirigí donde mi padre. La conciencia se convirtió en mi verdugo y quería descargar mis débiles sentimientos con el hombre que me enseñó de honestidad y decencia. Al llegar a su habitación, fui recibido por Karla, mi tía. No era usual que atendiera ella la puerta pero no me preocupaba porque parecía haberse tomado las pastillas contra los brotes esquizofrénicos, a la vez me sentía intranquilo sabiendo el paradero de su difunto hijo, quien me convirtió en el autor de su propio asesinato. Ernesto me recibió en la cocina con su típica sonrisa satisfactoria; recuerdo haber visto esa sonrisa todos los jueves por la mañana puesto que el día anterior siempre pasaba la noche con Víctor. –Está en el cuarto.- me respondió con el desdén que siempre guardaba para mí, hacia el cual desarrollé cierta inmunidad e indiferencia. Víctor estaba acostado en su cama, leyendo sus novelas criminales, como lo esperado. Al verme saltó alegre y me abrazó rozando sus bíceps inhumanos contra mis escuálidos hombros. Le comenté que me sentía prisionero del miedo y, sin preguntarme por qué, comenzó un discurso en el cual citaba a varios poetas cuyos versos lograron el objetivo de Víctor: tranquilizarme. Le pregunté sobre su actual actividad; me contestó que estaba haciendo los preparativos para la celebración más importante de su vida. Lastimosamente no reveló cuál era; había organizado toda la actividad para dar una importante noticia. Debía esperar hasta esa noche para saber. El resto del día se torna borroso; sólo recuerdo haber pasado en vela meditando sobre lo acontecido.
La mañana del veintitrés de mayo comenzó con el abrupto llanto de mi madre frente mi jardín. Corrí hacia ella semidesnudo y quise indagar sobre el motivo de su llanto. Al escuchar su respuesta sentí cómo mi espalda se convirtió en la trasmisora del glaciar sentimiento de miedo que nunca nadie que no esté en mi situación podrá sentir. El cuerpo de Alberto, partido a la mitad y guindando en su ropero contenía una nota suicida dirigida a ella.

Le serví un té para calmar su nerviosismo e intentando esconder el mío. No podía concentrar mi atención en su narración; sólo podía imaginar el cuerpo del Alberto viendo hacia mi madre; una mirada vacía queriendo confesarle mi pecado. A la vez me invadían las preguntas imparables. Desde entonces logro entender la expresión “pensamientos que revolotean y pican como abejas en un panal”. “¿Quién puso el cuerpo ahí?, ¿Porqué a mi madre?, ¿Porqué cortado a la mitad?, ¿Será una broma?”. Mi madre juró que Dios se vengaría del psicópata inhumano que haya realizado ese acto tan cínico. Lo que desconocía ella es que hay más de un culpable: uno que lo asesinó y otro u otros que pusieron su cuerpo abierto en su ropero. Decidió llamar a la policía y esperar hasta después de la fiesta de Víctor para contarle a Karla y a Ernesto.

Luego de la escueta conversación se marchó con desánimo y con una mirada ilegible en su rostro. Aproveché entonces para encaminarme hacia el lugar de la muerte de mi familiar. Cuando pregunté por Rossini me comentan que me había estado esperando.
-¿Porqué?- fue lo único que pude decir cuando lo vi sentado en la cocina del bar con la Colt SCW manchada y un papel en la mano.
-Supe lo de tu primo y te juro que no tuve que ver con el asunto.- Me recibió -Ahora, no es tiempo de meditar ni llorar: te necesito. Hay un tipo que me está causando problemas y ocupo ponerlo a dormir. Aparentemente conoces a este uomo.- Añadió. -¿De quién se trata?- respondí dubitativo.

-Se trata de alguien que tiene otra famiglia, en la zona. Y uno tiene que proteger a los suyos. Desconozco el aspecto de este uomo de nombre Ernesto Valencia Martínez- dijo sin dudar. Al oír el nombre de mi padre quedé perplejo. Se me pedía que diera información de dónde se situaría esa noche. Respondí. Pero no pude acertar con el momento exacto en el que estaría al ojo público.

Posteriormente, en la celebración del motivo todavía desconocido, mi padre iba a introducir a su amante para dar el discurso. Ése era el momento exacto en el que había dado la orden para que dispararan. Algo salió mal.
Ahora el motivo de la celebración se convirtió en la asistencia de la muerte del que realmente fue mi padre.

Hoy, años más tarde supe lo que sucedió. El italiano me comentó todo lo que había pasado esa noche.El francotirador que disparó en la sien a Víctor, se llama Irene Martínez quien, habiendo creído que el ahora difunto había sido el autor del homicidio de Alberto, cobró vana venganza de él. La nota de suicidio había sido firmada con la letra de Víctor mas era una auténtica falsificación de mi padre. Que quiso enloquecer a mi madre… él sabía que ella trabajaba para Rossini. El hombre a quien desprecio utilizó a su pareja como carnada para no recibir el tiro. Ahora está tras los hombres de Rossini, incluyéndome. La noche del veintitrés me convertí a la omertá de Rossini, el enemigo de mi padre.

15 sept 2010

Ilógica filosófica

De psicología al psicologismo
no hay lógica detrás del silogismo
del sofisma filosófico y el aformismo
que explica filosofías de uno mismo.

Hay que sentarse a preguntar
sin lugar al meditar.

La mayéutica socrática
y la retórica aristotélica
dan a la dialéctica platónica
una idea cínica de discusiones lógicas.

Aunque con tonalidad jónica
la gracia está en la moralidad dórica.
Y de arquitecura poética a la gótica
existe una diferencia heurística.

No hay que ponerse a curiosear
sobre el proceder del procrear.

Entre el sionismo y nacionalsocialismo
hay un politiquismo diferencial.
Y el poder de uno mismo
está en que todos y nadie es especial.
Concepciones neuróticas
de un mundo de conducta patológica.
Y la opinión pública
usualmente es una estrategia económica.

La terapia psicoanalista
de un autor un sexista
resulta como mecánica machista,
para empoderar a la histérica feminista.

Y hay un cálculo diferencial
entre lo que está bien y lo que está mal.

30 ago 2010

La mejor mentira

Lo que la experiencia dicta contradice, en muchos casos, las enseñanzas de nuestros progenitores. Sea dicho esto con toda franqueza: la honestidad no es la mejor política. A pesar de habernos formado en familias cuyo culto es dirigido hacia la verdad dictada por los demás, no sería mentira decir que nuestros padres no han sido francos con nosotros en todo el curso de tiempo que nos han visto crecer.

Para nadie es desconocido el hecho de que, al decir las cosas con total veracidad, los resultados no siempre funcionan ni a nuestro favor ni al de nadie más. Con esto no se implica que haya problema alguno con respecto a la elección entre verdad y mentira como herramienta de resolución de conflicto, pero ha de admitirse que si decimos que “la verdad es la mejor política” estaríamos realizando una afirmación semánticamente contradictoria puesto que es poco sabido que algún político utilice la verdad en sus demagógicos discursos.

Esta es la razón por la cual se hace deducible que el mentir es el valor principal de la resolución de nuestros conflictos; de todas formas la verdad es desconocida hasta para el mentiroso mismo. Tomando como ejemplo las relaciones amorosas (son estas las más ricas en materia de mentira… después del mundo de la política, obviamente.). Una persona nunca le dice la total verdad a su pareja de forma súbita pues sería una situación análoga a una alta concentración de energía liberándose de igual manera causando una explosión nuclear. Los imperfectos, asumiendo que quisiesen ser arreglados, serán regularizados paulatinamente. Es esta la razón por la cual un hombre jamás admite a su pareja que, en efecto, sí siente deseos carnales hacia su amiga; siempre dice sentir un afecto amistoso y agradable hacia la misma. Ello nos lleva a analizar el siguiente aspecto de la verdad como política: ¿qué tanto se puede mentir si se cuenta con la demagogia?

Existe un caso en el cual una madre pregunta a su hijo si ha realizado “la tarea” o no. El hijo responde afirmativamente a pesar que no había hecho la tarea de ese preciso día mas sí la del día anterior: la madre, al no especificar la tarea a la que hacía referencia, recibió una respuesta veraz de su hijo mas no era la afirmación que ella creía haber recibido por parte de su hijo. Es ahí donde entra la incógnita formulada en el párrafo anterior (en este caso utilizo la redacción presente para no redundar en la misma pregunta y contextualizar con mayor facilidad al lector… aunque tenga que leer más de lo que hubiese querido leer desde un principio y el autor tenga que escribir más de lo que hubiese sospechado desde el inicio.) y es que la veracidad de cualquier declaración es de difícil cumplimiento pleno. No es sencillo comprobar la verdad absoluta de nada dado que la premisa más básica requiere de la credibilidad del emisor y la inminente credulidad del receptor. Es de esta forma cómo se explica que el mejor abogado es aquel que conoce a su juez sabiendo que éste adoptará una posición siempre parcial sobre cualquier caso.

Lo cierto es que, aunque se debata en el dominio filosófico, sobre lo que es veraz y lo que es verosímil (que no siempre es lo mismo) y lo que es falacia o no, no hay nada que pueda ser comprobado como cierto. Es la manera como se formen las declaraciones lo que sumará o restará credibilidad a la persona y su discurso.

De manera lógica se asume (apresuradamente) que si lo anteriormente dicho es cierto, entonces no existe la mentira. Por ende, la verdad no es la mejor política; pero la mentira no lo es tampoco. Al sobre pensar estas palabras inevitablemente se caerá en una eterna paradoja que es innecesaria analizar. Por ello, concluye este escrito con la siguiente secuencia lógica sobre verdad, mentira y política:

Si la verdad es la mejor política y la política es conocida como una gran mentira, se asume que la verdad es la mejor mentira.

19 jul 2010

El libre pecado

Han pasado años desde que el catolicismo ha perdido su poder sobre la mayoría de los pensadores decentes. Esto se debe, en parte, a la evolución de la filosofía popular a través de los años y, en otra parte, al pecado pedofílico que tanto ha caracterizado al sacerdocio en los últimos años. Incluso los seguidores del catolicismo tienen su propia versión de dicha doctrina. Ser católico es adaptar la religión a sus creencias personales.

Sin juzgar a nadie, puesto que todos tenemos nuestro grado de religiosidad ante lo que nos parece correcto o hacia lo que nos genera placer, pareciera que el pecado está entre nosotros. Mas no hemos de preocuparnos, el pecador, en el grado más inocente, no es más que un niño deseoso de experimentar el mundo bajo sus propios términos. Es entonces cuando el pecado nos otorga un grado amplio de libertad.

Según el concepto católico, es pecado todo lo que la iglesia halle mal o "en contra de Dios". Así es como podemos concebir el pecado como una rebeldía ante las normas religiosas; un alto rango de libertad.

Recibimos, según las sagradas escrituras (sagradas para algunos, blasfemia para otros), el libre albedrío. Y, aunque pocos conocen el verdadero significado de albedrío, lo consideran sagrado puesto que lo otorga el sacratísimo ente Creador de todo. Hay quienes atesoran tanto ese regalo que deciden imponer el propio sobre el de otros de forma tal que nadie atente contra el mismo. En otras palabras, al atesorar tanto la libertad, terminan quitándole libertad a otros. Es entonces cuando aquel que, haciendo bien, reclama su albedrío usurpado es llamado "pecador" y blasfemo y, por ende, poco merecedor de un reino cuyo rey pareciera estar muy cómodo con la situación.

En algún momento durante la evolución del "sapiens", la libertad se convirtió en pecado lo que conllevó a la culpa y al juicio. Aunque, en la actualidad, existan quienes se autodenominan buscadores de la santidad cual si fuere un título de nobleza, todavía existen quienes sienten superioridad alguna sobre los "santos" al ser libres pecadores. Siendo ambos seres, en su mayor parte, fácil objeto de burla, expreso mayor simpatía por el segundo grupo. Esto sea gracias a que el pecador es menos juez de lo que es burlista; el primer grupo está sencillamente perdido en sí mismo de forma narcisista puesto que tienen autoreservado sus puestos en el reino de alguien a quien no conocen del todo.

Lo cierto es que aquellos que han sido llamados pecadores han de enorgullecerse de serlo puesto que su entendimiento del mundo es caracterizado por la humildad en comparación a aquellos corderos que conocen un sólo camino por miedo a explorar otros. Así le digo al lector lo siguiente. ¡Que viva el sano pecado y que el infierno sea una mentira, de lo contrario, nos veremos ahí en nuestra muerte!

14 jul 2010

4 jul 2010

La política

"Hasta la victoria siempre." Alguien alguna vez dijo eso en algún momento determinado. Con toda honestidad, a pesar de saber que dicho personaje era partidario del comunismo, no tengo la más mínima idea de quién fue. El motivo por el cual muestro tanto desinterés en el tema es simple: no soy comunista.

Bien, la redacción presente no pretende enaltecer el sistema capitalista ni los partidos políticos que lo propician; sencillamente no hay interés de mi parte en ahondar en el tema (si es que se dice así). La intención es la de mostrar la opinión del autor sobre la fe política que se expresa irracionalmente en las calles apoyando ideas no del todo procesadas.

Por alguna extraña razón, quien posea las características de ser joven y universitario aparenta tener mayor propensión a ideologías comunistas, socialistas, marxistas, bolchevistas y ateas. ¿Porqué? No creo que haya explicación otra que la de una necesidad innata de formar parte de alguna "revolución", un poder decir "hice algo por cambiar el mundo" y cosas por el estilo. Bien podría ser otra la explicación mas la mía es tan racional como el panfleto del Manifesto Comunista o el libro de El Capital pudiesen ser fuente de inspiración para inocentes; solamente que de una forma peor redactada.

Karl Marx y asociados no merecen tanta crítica como aquellos que luchan por sus palabras sin saber realmente de qué tratan. En la mayoría de las ocasiones, la cruda realidad de muchos "comunistas" se define como una necesidad de queja hacia algo o alguien. Es entonces donde cualquier figura de autoridad se convierte en objeto de su aquejamiento y pierde respeto (ya sea que merezca perderlo o no) porque Perico Los Palotes quiere reclamar sobre algo y no sabe sobre qué. Mi justificación no es compleja. No hay eventos universitarios políticos donde no haya una sola queja.

Comprendo que todo sistema tiene una semilla que germina en mala hierba y corroe el mecanismo político de cualquier institución o gobierno. Mas las quejas y protestas no hacen mayor cosa que "crear consciencia" en las personas, en cuyos casos dicha "consciencia" ya estaba previamente "creada" para ser exaltada por publicidad protestante de jóvenes liderados por quejumbrosos.

Indiferentemente del tema, las huelgas siempre manifiestan una inconformidad heurística ante un sistema cuya mejora no ve la luz. Esta voz apasionada es usualmente apaciguable por medio de información; muchas de las veces hay un muy buen motivo por el cual las cosas no funcionan como deberían, y no necesariamente incluyen la corrupción política... manejar una institución o gobierno no es una cosa sencilla.

Con esto no caigo a favor de aquellos políticos que se escusan en la mediocridad del sistema para no hacer nada por mejorarle; ellos pecan de igual manera que los que se quejan por quejarse, según mi parecer. No obstante, mis felicidades son para aquellos que, metidos en un mundo caótico como lo es el solucionar conflictos internacionales o nacionales, tienen la disposición de hacer algo por alivianar los problemas en los que están inmiscuidos independientemente si alguien le critique o no.

15 jun 2010

Ensayo sobre algo

En una noche húmeda el ambiente se presta para escribir sobre las sandeces que cruzan la mente de uno. Entre ellas se destaca la notoriedad de lo húmeda que está la noche. Es entonces cuando uno se da cuenta que no está haciendo nada que merezca llamarse "productivo". Sin embargo ya es tarde; la estupidez es inminente.

Las gotas de la ventana son un recordatorio de las tareas no realizadas. Pero no merecen importancia mientras que uno esté algo tranquilo. De todas las reflexiones que han surgido los días lluviosos, la más útil y sabia se condensa en la oración siguiente. Nuestras vidas son como gotas de lluvia.

Pues bien, no ha de tomarse muy en serio la reflexión anterior; es surgida de la vagancia, pero, como oda a la misma, se expondrá el hilo conductor que conllevó a que emergiese tal analogía.

Primeramente, cualquier cosa que se una con la vida de forma análoga sonará lógica sin importar lo idiota que suene al principio. Como ejemplo se debe destacar famosas canciones como "la vida es una cebolla...". ¿Cómo llega a pensar alguien en qué aspecto se parece la vida a una cebolla? Mi respuesta a esa pregunta es sencilla; probablemente la acedia le asediaba y mientras éste no hacía nada por impedirlo observó detenidamente una cebolla, de la misma forma en que uno mira las gotas de lluvia en la ventana, y osó hacer la comparación entre ésta y la vida misma. De esta manera, el hallar semejanzas entre las gotas de lluvia y la vida suena como una idea sólida.

Las gotas de lluvia son la precipitación del agua que se condensa en nuestra atmósfera. Estas son parte del ciclo vital del componente de nuestras vidas. La vida en sí misma, tiene su ciclo, y se transforma cambiando de estado. Eventualmente termina. Pero, mientras finaliza una vida, otra comienza. Así, las decisiones que en ella se tomen nos llevarán a distintos lugares. Eventualmente chocaremos con alguien (otras vidas o gotas) o con algo (una pared, un carro o una ventana [en el peor de los casos]). A pesar de que al principio esta pobre comparación carezca de sentido, en los momentos más tristes o más aburridos de nuestras vidas, hasta las heces malpuestas de nuestras mascotas parecieran tener alguna lógica...

Evidenciando lo inicialmente declarado, en el momento que no se esté haciendo mayor cosa, hay un instante en el que la estupidez es inminente. Pues la mía (la estupidez) se puede traducir como las gotas de lluvia en mi ventana.

10 jun 2010

Poesía del aburrido

En la cuna del mundo
un bebé grita y llora.
Su madre le atiende en un segundo,
al tiempo que usa la aspiradora.

Hay quienes se preguntan y no contestan;
hay quienes no se preguntan del todo.
Están aquellos que atención no prestan;
y existen ellos que están en todo.

Las oraciones de mi lírica
tienen tanto sentido
como la mímica
de un payaso herido.

Mi madre me decía
que algún día
sería yo un gran poeta
mas nunca emprendí tal treta.

Mas tengo bien conocido
que el día llegará
cuando me de por vencido
y contradiga a mi mamá.

La poesía que escribo
nadie querrá imitar.
Pensando en ello salivo,
sin poder parar.

Ya entonces el lector sabrá
lo mal poeta que puedo ser.
Por eso de mí leerá
que puede dejar de leer.

23 may 2010

$almo 1%

(La entrada presente no nace como una burla hacia creencias religiosas sino que las utiliza para mofarse de las prácticas humanas que en este salmo quedan implícitas.)

$almo 1
Señor, tú me has regalado la vista de la hoja verde.
De ellas haré el billete.
Del barro has creado al pobre,
y de él formaré la base de mi lujo.

Así como el pontífice luce su bastón de oro
luciré los dientes de mis esclavos como gemas.
Con tu poder magnifico has creado los océanos,
y los has condimentado con sal.
En ellos flotará el fruto de mi interior,
y compartiré mis alimentos con los peces.

¡Oh, Glorioso Creador! En tu seno descansa el diamante,
y de él me fiaré para obtener otros senos.
Tú has puesto todo a MI disposición,
guardaré celosamente mis terrenos del enemigo,
y de ellos obtendré las ganancias necesarias e innecesarias.

Protégeme del que poco tiene porque también espera que tenga yo poco.
Las palabras del envidioso son veneno para mi alma como el cianuro para sus tierras.

Tus ángeles con corbata me protegen
y a ellos le debo la vida (y dinero).
Ellos combaten a los oscuros (y embarrialados) demonios
que celan mi dicha y mi riqueza.
A ellos darás muerte y mi palacio vencerá.

Dios de los buenos,
Agradecerte sería fútil
Ya que tú me quieres y lo haces gratis.
Acoge mi oración y no me molestes.

12 may 2010

Oda a la nada

Sobre la hipocresía

En la vida, todos hemos de graduarnos con el juramento hipócrita. No sea dicho esto descalificando el juramento hipocrático de los médicos, ni tampoco es una declaración con tono sarcástico. La verdad es que cada uno de los individuos que se mantiene con vida sobre la faz del planeta (u orbitando sobre su atmósfera) debe rendir honor a la hipocresía.

Asumiendo una intención opuesta a la del desprecio a la hipocresía, el respeto que debe darse a la misma es de resaltarse en esta amena redacción. Durante nuestro desarrollo, la habilidad para fingir empatía hacia los demás se refina mientras nuestras relaciones se tornan cada vez más complejas. De niño es fácil aceptar las sandeces del profesor que este hace llamar enseñanzas. Pero al crecer comprendemos la importancia de ese porcentaje de la evaluación bajo el nombre de “concepto”. La historia que nos cocinan los docentes es que este no hace referencia a lo que piensa el profesor del alumno; definitivamente no se trata de otra cosa más que del concepto que el maestro se forma sobre su pequeño discípulo. Es solamente lógico fingir una actitud agradable mientras el docente se encuentre por los alrededores, de lo contrario, la súplica por esos puntos que faltan para aprobar la materia sería simplemente una muestra de lo patético que el estudiante realmente es.

Por esto, el cultivo de la hipocresía se torna relevante como método de supervivencia. Así es como nos evitamos que el niño abusador (o “bully”) nos termine golpeando, evadimos la incomodidad de expresar nuestro desprecio por ese regalo que nuestra tía nos dio para navidad, o incluso nos podemos salvar de ese tedioso castigo que nuestro padre o nuestra madre estaban a punto de imponernos. Estaría mintiendo si negara haber fingido arrepentirme de algún acto solamente para no recibir un castigo.

Es de esta forma como la falsedad se nos presenta como un instrumento más que una característica despreciable del hombre. De hecho, no sería falso admitir que esta podría ser señal de astucia. Entonces se entiende al hipócrita como un adaptado social.

Es comprensible que la mente moralista entienda lo anterior como una ofensa a la ética y a la moral. Todos los grandes pensadores (o aquellos que pensaban que pensaban) honran la virtud de sus ideales y esculpen la figura de los grandes líderes que formaron naciones y lograron la paz entre las mismas. No resto crédito a los actos de estos personajes, pero les otorgo extra crédito por su astucia hipócrita. Desde Karl Marx hasta Nelson Mandela, todos los titanes de la historia social cultivaron su habilidad como farsantes. No necesariamente falseaban su afecto a su filosofía de cambio, sino que para lograrla necesitaban falsear su afecto a las autoridades que les permitían moverse entre las masas. De lo contrario jamás se les hubiese permitido publicar en absoluto sus pensamientos revolucionarios.

Aunque cada ser pensante sabe, como conocimiento “a priori”, que la política es un mundo de falsedad, creo que la mayoría desconoce que ese mundo aplica en nuestra vida cotidiana. La amistad, el amor de pareja, las relaciones con padres y profesores, es un micro universo de política-no política y, por ende también se destaca la falsedad.

Y es que, aunque de adolescente la idea ferviente sea “odio la hipocresía”, pareciera ser cierto que es con el mismo juramento hipócrita que logramos alcanzar nuestras metas en la vida. Hasta con nuestra pareja debemos aparentar ser algo que no somos por el bien de la relación, sabiendo perfectamente que, al revelarnos por completo, el nivel de tolerancia de la contraparte desciende a niveles congelantes… pero esa es otra historia. Por ahora, podemos descansar pensando que los demás son tan falsos como uno pero esa falsedad es una honesta parte de nosotros como personas.

11 abr 2010

El mundo es de los feos

Me he sometido a una tarea sin precedentes personales; me he cuestionado sobre el impacto de la personalidad sobre los acontecimientos de nuestras propias historias. En otras palabras, indagué sobre la influencia que ejerce nuestra personalidad en nuestras vidas. A continuación se expone el resultado de dicha investigación.
Como comienzo, es bueno recalcar que la investigación realizada no es de considerarse científica. No obstante no sobra decir que las conclusiones que de ella se sacan son de mayor beneficio que una bien elaborada reseña científica.
El mundo es de los feos, manejado por los feos, y dirigido hacia los feos. Al utilizar la palabra “feo” no se hace referencia a algo de carácter negativo. En realidad, el positivismo se resalta en esta redacción. Aunque, claro, es positivismo desde la perspectiva del feo.

La justificación es sencilla mas de amplia contextualización. El lector debe hacer referencia a su pasado y someter a crítica las siguientes palabras en relación con su vida desde infante. Primero, debe cuestionarse sobre si los demás lo han considerado feo o no. Luego es de cuestionarse si se ha sentido feo de pequeño. Si su respuesta lo lleva a concluir que usted ha sido siempre una persona de atractivo físico la vida ha sido amable con usted y le ha privado de un carácter sólido. En pocas palabras, usted es meramente una imagen más que una persona para los demás. Por el contrario, si su merced se ha considerado feo o fea desde su infancia hasta el presente, usted es visto o vista como una persona más que como una imagen. No obstante, las demás personas nunca se le han acercado como primera opción en una situación en la que se requiera de compañía mutua. En otras palabras sus amistades podrían ser sólidas pero, en primera instancia, usted ha sido “plato de segunda mesa”. Mas esto no ha de entristecerle; sus amigos probablemente fueron de segunda mano para usted también.

El feo, o el que se perciba como alguien feo, debe utilizar fuentes diversas para sobresalir en el ámbito social… sobre todo durante la adolescencia. Así es como muchas personas cultivan su intelecto, su humor o su carisma para poder amoldarse a contextos sociales. Pero poco saben sobre la utilidad que tendrá esto en sus futuros. Mientras la persona apuesta no tiene la necesidad de forjar su carácter más que su físico, se encuentra en un limbo surreal donde las cosas le afectan poco durante su adolescencia y mucho durante su adultez. Así es como las personas atractivas tienen dos opciones, o forjar su carácter en un periodo tardío o seguir cultivando su físico. Muchos actores hollywoodenses prefieren llevar a cabo la segunda opción. Esto no quiere decir que toda persona apuesta tienda al fracaso ni que toda persona fea tienda al éxito, pero el hecho de que la mayoría de presidentes de repúblicas, escritores y demás personajes históricos no sobresaliesen por su físico deja mucho que decir. Actualmente puede darse un vistazo a las mega corporaciones y sus dueños. Pocos de ellos fueron personas seguras en su infancia (esto asumiendo que no han heredado su reino empresarial de su poco atractivo padre).
En el mundo de la opulencia, el titiritero tiene aspecto caracterizado por la fealdad mas el títere ha menester de apariencia atractiva. El que maneja a los bellos modelos fue alguna vez un inteligente niño feo.

Podría darse el caso que exista alguien exitoso que nunca haya sido feo en su vida, pero hay que profundizar en sus años de desarrollo; podría ser que él o ella se haya percibido como una persona fea y se haya visto forzada nutrir sus atributos carismáticos. Igualmente existen quienes son peores de feos que al ano de un mono pero, en su propio mundo, es la persona más codiciada jamás. De no ser por una herencia dichosa, dicho personaje no hallara fácilmente el éxito. Entonces no queda de más decir que el mundo es de los feos.

5 abr 2010

Femina Sapiens

Antes se leía "Mamá amasa la masa; papá lee el periódico". Los textos infantiles nos instaban a repetir esta frase cientos de veces como un ejercicio mnésico. No obstante, de niño, al no tener padre, la familia se percibe de forma diferente. En realidad parecía que papá era más un hermano que un padre. Solamente que ya sabía leer. ¿Qué hacía papá leyendo el periódico mientras su esposa cocinaba? Creciendo sin padre, uno ve a su madre haciendo de todo menos leyendo el periódico. Esto dado que, aparte de no importale mucho el contenido del mismo, no se daba el lujo de tomar un ratito de su tiempo para ella misma. En realidad, siempre andaba recogiendo los moqueros de mi hermana y los míos. A juzgar por el contenido de esa famosa frase, se podría decir que, si hubiese tenido un padre en mi niñez, probablemente mi madre también le hubiese estado recogiendo sus moqueros.

Con esto no quiero implicar ser un feminista, ni mucho menos. De hecho, no hay cosa que me haga reír tanto como un salón lleno de individuos menstruantes debatiendo sobre cómo "el hombre" ha arruinado sus vidas. Por Dios, como si ellas hubiesen existido en el auge radical del feminismo. Aparentan ser especialistas en denigrar, aspecto por aspecto, al hombre. Ya se pueden ver los libros con la siguiente frase "Mamá amasa la masa, pero también trabaja. Papá lee el periódico porque es un vago. ...Y con todo lo que mamá tiene que hacer... Malagradecido ese que no sabe lo que es parir." Los niños encontrarán una extraña frase que momerizar (objetivo que no lograrán realizar).

Este escrito no pretende denigrar a la lectora fácilmente irritable, solamente expongo cierta verdad sobre el feminismo (obviamente no la verdad absoluta que el mismo feminismo, en ocasiones, clama poseer). Desde hace años que el hombre ha encontrado la forma más "efectiva" administrar una familia (entiéndase por la palabra "hombre" tanto individuos egocéntricos y narcisistas como aquellos histéricos siendo ambos molestos). El hombre (en este caso hago referencia al narcisista) se encargaba del espacio público y la mujer se encargaba del espacio privado. Funcionaba bastante bien hasta que, la segunda, no estando nunca satisfecha con su labor (y es comprensible) decidió que también podía ejercer la faena destinada al hombre, también insatisfecho con sus tareas. Con lo que no contaban era que desconocía como se maneja el mundo masculino. Para aquellas que todavía no se han percatado les describo. El hombre se maneja a golpes y entre chascarillos idiotas cuyo final es ser elegido como pareja de apareamiento. Así es que, las mujeres que querían realizar los trabajos masculinos debían aparentar querer ser elegidas para aparearse con su género real.

Actualmente, existen quejas de vivir en un mundo machista. Les creo, los machistas creen ser protectores de las mujeres. Por ende se han creado leyes infinitas que protegen los "derechos de la mujer" (éstos siendo único y exclusivos para dicho género) que asemeje un trato como lo establecen los derechos del hombre (ahora sin exclusividad alguna).

El mundo no es machista ni feminista, de hecho, el mundo no funciona a favor de ninguna política. El mundo es meramente bacterial. Esa es la relidad más pura. El humano hace de sí lo que quiere, y el feminismo es una política en favor del desfavor de las desprotegidas mujeres que buscan protección política. Dicha política es mofable. Lo digo puesto que, clamando igualdad de derechos, le ponen un nombre a su política misma que excluye del todo al individuo masculino: feminismo (no veo nada que implique nada que tenga que ver con el hombre en ese título).

Con todo y todo, lo único que he visto, ahora que he crecido se ejemplifica en esta frase infantil. "Mamá amasa la masa quejándose de amasarla.. y de papá; papá lee el periódico quejándose de lo que lee... y de mamá"

24 mar 2010

Solo solo

Hay una pregunta que debe plantearse todo aquél que así lo desee. ¿Estar solo significa ser solitario? La respuesta puede ser tan satisfactoria como perturbadora.

La verdad es desconocida pero lo más cercano a ella es que hay que estar solo para ser solitario. Por otra parte el estar solo no implica ser solitario.
Recientemente, mis parientes encuéntranse disfrutando de las maravillas del mundo en lugares diferentes desde el ecuador. Con mi hermana en el norte y mis padres en el sur, por fin me he de dar el lujo de estar solo. Aunque no es siempre un lujo, las responsabilidades delegadas de forma súbita le restan diversión a la soledad. Practicamente le restan las ganas as uno de estar solo y le incrementan las de viajar a otro lado, sentimiento que no había aflorado hasta mi primera noche de soledad.

Cierto es que la costumbre es una seria limitante de la libertad. Mientras, en teoría, podría festejar todos los días como un adolescente desesperado por libertinaje cuando la autoridad desaparece la realidad es otra. Poco sabe mi madre lo que acaba de cometer con su pequeño viaje a suramérica; me ha implantado esa necesidad por responsabilizzarme de algo que no es mío siquiera: la casa que me alberga.

Madrugar para alimetar a los perros, fungir como jefe de la mucama, estar pendiente del órden en el hogar... todo eso es fastidioso en diferentes grados. En realidad, no es tan molesto cumplir dichas tareas pero.. ¿madrugar? Esa sí ha sido una orden que, en tan corto tiempo, me ha matado. No es funesta la función del madrugar, los perros deben ser alimentados pero esos animales ingratos se han convertido, de repente, en la carga que fui alguna vez para mi madre; ahora no puedo salir por el simple hecho de no haber alimentado a los perros. Nuevamente, mi progenitoria, con pleno desconocimiento, me ha hecho ver la ironía de la vida en tan solo dos días (tarea que trató de cumplir en 20 años...).

Uno de los aspectos de la soledad que más atención mía ha captado es el pasar la noche total y absolutamente solo. No logro pasar un sólo día en compañía nada más que la propia y ya no me soporto. Trato de distraerme para no inmiscuirme en tantos pensamientos que nadie reprime. En tres noches caigo en cuenta de lo extraño que uno realmente es. No culpo a la mayoría de profetas por haber hablado o creído hablar con Dios. Tanto tiempo en soledad bajo las olas de calor deben generar efectos indescriptibles.

Nsaturalmente, el humano no logra escapar de su naturaleza social. Claro que la habilidad para actuar bajo sus normas es un asunto discutible. Habrá ya alguna ocasión en la que mis palabras sirvan de ejemplo de este último concepto mas el sueño es poderoso y mi cuerpo pide descanso. Si no cedo ante dicha necesidad podría estar cediendo a la locura.

14 mar 2010

Sobre el debate

Varios años han pasado desde que el ser humano ha hecho del raciocinio su herramienta principal para la supervivencia. Ya ha pasado cierto tiempo desde que hemos comenzado a utilizar el lenguaje verbal como la mejor y más efectiva manera de comunicarnos entre sí. Pero, como en todo, los seres humOnos todavía carecemos de perfección... de hecho estamos muy lejos de ella.

En teoría, la comunicación verbal facilitaría el entendimiento y comprensión del mensaje del otro (la comprensión por parte del receptor sobre el mensaje del emisor). Una vez más, la teoría no falla. El uso de la razón pareciera llevar al desorden y a la guerra innecesaria entre contrapartes. Ejemplifico el fenómeno con la siguiente situación observada. Durante el período de elecciones presidenciales de algún país (de obvia tendencia democrática), se hace espacio para demostrar al público la validez de los argumentos de los candidatos. Cada candidato expone su punto de vista sobre la forma en que se debe ejercer la política del país. Cada candidato tiene su espacio de tiempo en el que debe responder, luego espera a que los demás candidatos expongan hasta que, al final hacen conocer sus reflexiones sobre los argumentos de sus oponentes. Esto se da con la finalidad de un ambiente de argumentos emitidos de forma ordenada. Dichos argumentos tienden, en la utópica forma de llevar a cabo dicha situación, a la convergencia de ideas que conlleven a acuerdos y dejen claros los desacuerdos. Pues bien, la dinámica del debate es otra. En primer lugar, el primer aspirante a la presidencia emite su respuesta ante las preguntas de los jueces, tribunal o quien dirija el debate. Después de haber escupido los chorros de líneas aprendidas cierran sus ojos y oídos y se dan la libertad de juzgar a alugno de sus componentes vehementemente mientras quien lidere la situación trata de retomar el orden. Posterior a esto, el representante político a quien le son emitidas las críticas hostiles se defiende sin esperar su propio turno para contestar. Si, el director de orquesta de tal sinfonía atónica retoma el control, se lanza la pregunta al siguiente "concursante" para repetir la misma dinámica. Esto lleva a la confusión de ideas tanto de los candidatos como del pueblo. La única herramienta utilizada por los primeros es el repetir el mismo exacto discurso que ya habían recitado en las propagandas televisivas.

Bien podría decirse que tal circunstancia se da solamente con cuestiones que conciernen a la seria política de cualquier gobierno, pero no por eso se ha de negar que cuarquier discusión se lleva a cabo bajo la misma dinámica. Todos quieren ser poseedores de la razón, pero pierden la razón al intentar mantenerla.

La misma comedia se aplica en la vida cotidiana entre las familias, dentro de las aulas universitarias, en los tribunales y hasta en organizaciones de caracter internacional. Surge el cuestionamiento de si es de lograrse que el hombre alcance su punto máximo en lo que respecta al ámbito cultural: la respuesta es debatible. El argumento verosímil no siempre (hasta me atrevería a decir que es esacasa la ocasión..) es veraz. No queda más que resignarse y esperar vanamente que la inteligencia de los que asumen lo verosímil como lo real no acabe con nuestro espíritu en búsqueda de la razón.

21 feb 2010

La divina infancia

La niñez; la etapa en la que los juegos y la diversión son base del aprendizaje del individuo en desarrollo. Queda holgado el campo en el que se encuentren las palabras que traten de describir la importancia de un buen manejo parental. Los niños no ven importancia en una serie de conceptos en los que los adultos sí vemos. Esa es la sencilla razón por la cual pareciera que el infante fuese negligente o rebelde ante las ordenanzas impuestas por sus padres. El progenitor erra al tratar de hacer entender a su hijo o hija las normas por medio de griteríos y enojos espontáneos.

He aquí la exposición de mis recuerdos con respecto a esta materia.

De niño, lo único que realmente me importaba era el nuevo programa de televisión que estaba a punto de salir al aire o el nuevo juego que mis congéneres me habían enseñado. Mas la importancia de mayor relieve en mi vida, según mi madre, era atribuida a la responsabilidad (concepto que no intentaba rechazar mas veía difícil de adoptar). Cualquier persona que comparta los mismos problemas de atención que parezco tener comprenderá que la vida con los padres es faena ardua durante la escolaridad primaria. Y cualquier individuo recordará que una madre enojada daba señal de molestia antes de explotar. Puede ser un gesto facial, puede ser un movimiento de hombro, incluso puede ser una simple mirada penetrante (sí, recuerden aquella mirada cual si su madre fuese un felino a punto de atacar a su presa). En mi caso, la señal de advertencia era una pequeña elevación de la ceja izquierda. ¿Cuántas discusiones desesperanzadoras comenzaron con ese alce de ceja?

En mi desarrollo como infante, llegué a descubrir (como muchos habrán pasado por el mismo proceso) a temprana edad el fracaso de la enseñanza que toma lugar en la escuela. La calificación a la hora de evaluar los esfuerzos del niño son confundidos, tanto por los padres como por los maestros, con la evaluación del niño mismo. Éste fenómeno fue generador de grandes problemas entre mi madre y yo. Mi profesor, consternado por mi "vagancia", le explicaba a mi madre todo lo que no hice durante el trimestre. Esto no era más problema que el hecho que lo hiciera en mi presencia mientras yo veía, a manera de tortura, cómo se alzaba la ceja izquierda de mi madre por cada trabajo que tenía pendiente. En ese momento recordaba mis clases de catequesis e imploraba a Dios que fuese misericordioso e hiciera parar a mi profesor. O bien, servía igual que llamara en ese momento al Patronato Nacional de la Infancia y me llevara como refugiado un par de días, no más. El caos comenzaba una vez llegados al dulce hogar, lugar que hospedó las múltiples injusticias que un niño sufre cuando no resulta ser como su madre o padre esperaba que fuera.

Sí, la infancia no es un proceso dulce en el que uno se refugie. Más bien es un campo de batalla que, al recordarlo, se refortalece la motivación de buscar su independencia. Lastimosamente existen muchos que abandonan el campo de batalla para crear otro dominado por ellos mismos. Pero eso es otra historia.

Ahora, más grande, veo los resultados de la crianza referida. Mi relación con mi madre mejoró más de lo que imaginaba de niño. No obstante el cimiento de mi eduación queda imborrable mas fácil objeto de burla. Con todo y todo, no queda más que crecer y ver las cosas buenas que de eso surgió. Así es como hoy puedo ver las fotos de mi propio pasado y os digo: ¡Salud por los buenos años!

15 feb 2010

Cuento muy muy corto de Kinder Cuarto

En el bullicio de la sala seis, la gente se lanzaba uno sobre otro. Luis discute el mismo derecho que le confiere a su actual ex esposa Martina. La habitación es un caos. El juez pide orden en vano, el jurado discute el problema cual si fuesen adolescentes en clases y Carlos y Enrique discuten sobre el concepto de tal desorden.
Carlos, de 11 años de edad, intenta encontrar palabras que describan la situación para hacer entender a su hermano de 6 años el alboroto. El primero explica que existe la posibilidad de no verse más; o por lo menos no tan seguido como lo hacen actualmente, que es a diario.

-¡Cállese! Eso no es cierto, vamos a vivir con ma’; eso siempre sale en la tele- responde convincentemente el menor.
-Esto no es como en la tele, mae. Créame, las cuestiones acá son mucho más complicadas de lo que salen en la televisión- responde Carlos
Enrique, dudoso, pregunta -¿y cómo es, entonces? ¿Nos vamos con pa’? Ojalá que no, porque él no sabe hacer muy bien la comida. Prefiero a ma’. Ayer me hizo un arroz con pollo muy bueno. Le guardé un poco a mi maestra porque ella me dijo que tenía que llevar algo a la escuela que me gustara de mi casa. Me hubiera llevado a mami, pero ella tiene que trabajar y eso. Entonces…
-Enrique, cállese, por fa’- le interrumpe Carlos intentando prestar atención a lo que acontecía en esa desordenada sala.
Una vez que el juez logró establecer orden nuevamente en la corte se procedió. –Como decía, Señor Juez.- continuó el abogado pagado por Martina- Las leyes costarricenses establecen, como todos los presentes saben, que, en caso de divorcio, la patria potestad es cedida a la parte que muestre mayor habilidad para ejercer el derecho de paternidad. No quiero insinuar que el señor Luis sea inútil en dicha tarea, mas no me abstengo de declarar a favor de mi cliente-
-Mientras le paguen, cara de barro- interrumpió Luis, seguido de las disimuladas risas del jurado
-¡Orden!- Aclara el juez disimulando, también, un leve esbozo de sonrisa ante la ironía de Luis
-Como verá- prosigue el abogado de Martina. –Es claramente el punto que proseguía a exponer antes de ser interrumpido oportunamente por el señor Luis. La conducta impulsiva e irrespetuosa del señor deja mucho de qué hablar. No se puede confiar que enseñe adecuadamente a un infante cuando él mismo presenta actitudes pueriles en situaciones inapropiadas. Además, la profesión de obrero no le da la libertad económica que ofrece la medicina (profesión que Martina, mi cliente, ejerce).
Luis vuelve a interrumpir -Ella es tan buena de doctora como lo es usted de abogado. Con esa calidad de trabajo no le da ni para…-
-¡Orden!- le interrumpe el juez - Señor Luis, no hace un buen trabajo en ganarse la simpatía del jurado ni la mía. Por favor, sea un poco más respetuoso y manténgase en silencio como todos los aquí presentes, incluyendo su ex esposa, lo hacen.-
-¿Ves lo que te digo?- le dirige Martina a Luis –Siempre vos hablando sin escuchar.-
-Vale la pena hacerlo si no te tengo que escuchar…- replica Luis
-Su Señoría- el abogado de Martina interrumpe.

El Juez trata de retomar el orden en vano, de nuevo. El abogado defensor de Luis toma amargamente un trago de agua mientras se lleva la mano a la cara. El jurado, una vez más, discute entre sí la situación.
-¿Ve? ¡Le dije que era como en la tele, Carlos!- Le dice puerilmente Enrique a su hermano mayor.
-Necio… Se parece pero no es igual. Aunque creo que mami sí nos va a llevar, después de todo.- Responde Carlos.
-¡Comida, comida!- grita eufóricamente Enrique mientras el curador trataba de callarlo. Enrique trató de esquivar el brazo del curador que intentaba callarle llevándole la mano a la boca y tropezó llevando la cabeza al piso. El llanto comienza y Carlos hace ademán de consolarle mientras el curador se lo impide tratando él de actuar de consuelo.

La sala entra otra vez en caos, el juez, al igual que el abogado de Luis, y en resignación a no ser escuchado, se lleva suavemente sus manos a su sudada sien. Sus codos se resbalan botando el mazo que tenía al frente. Y en aquél bullicio insoportable, se confundían los niños con adultos.

14 feb 2010

El día del enamorado

Es época de amor, romance y sexo. La última parte, evidentemente, es la que más se practica puesto que las reglas son escasas y sencillas. En el amor existen una serie de peritos que el sexo, por naturaleza, no tiene.

La cuestión es que muchos celebran este día esperanzados de encontrar a alguien, otros la pasan con "ese alguien", hay quienes tienen a ese alguien pero no quieren pasar con él/ella, y hay quienes no dan ni una pizca de relevancia a dicho día. Yo creo encontrarme en los segundos y los últimos también. Dada la situación que el amor no es una fuerza que "mueve al mundo" (como muchos dirán),preciso decir que para mí es tan sencillo como la tolerancia a la pareja y punto. Ese es suficiente amor... lo demás sería acoso y obsesión.

Curiosamente, me ha tocado oír las palabras de un estudiante de "cultura de paz" (aunque desconozco la materia) con las que describía que las fuentes bibliográficas actuales hablan de "respeto" en sustitución a la "tolerancia" debido a que este último concepto hacía referencia a una inequidad en la que un superior "tolera" a un inferior. No obstante, mientras de amor se trate la tolerancia queda mejor calzada que el respeto por la falta del segundo que le tiene la mujer a la sencillez del hombre y el hombre a la complejidad de la mujer (ya se que soy recurrente en el tema... más no me abstendré ni cansaré de serlo).

Cabe la duda de si es amor realmente lo que se celebra en San Valentín o sencillamente se trata de una oportunidad en la que el hombre pueda redimirse de sus errores y poder conciliarse con su pareja (actualemente decir "su mujer" causa rabia en el gremio femenino).

No es el caso; no debo conciliarme con mi pareja, gracias al GADU. Aunque sí le regalé rosas a mi pareja este año, el detalle simplemente forma parte de un tango inescapable formado por el baile del cortejo.

10 feb 2010

Sobre la Universidad

He aquí la exposición de la majestuosidad de la enseñanza, virtud de un ilustrado altruista. El conocimiento, entregado como la mejor herramienta que el hombre jamás pueda soñar obtener, brinda el placer indescriptible de poder decir "con toda certeza pienso que..".

Pues bien, los filósofos antiguos estarían orgullosos de saber que sus escuelas crecieron con tal magnitud que no cabe, en un edificio, tantas almas con ganas de aprender. Desde la filosofía hasta la ingeniería, todo estudiante tiene el poder servido en bandeja de plata.

Actualmente existirán probablemente millones de estudiantes a quienes les son entregadas las llaves del conocimiento. No cabe duda que el mundo mejora a cada instante por cada persona educada. ...al menos en la teoría.

Ahora, en la práctica, como bien lo sabrá cualquier ilustre, se desvía un poco la teoría en la cual esta se basa (en la cual la práctica misma se basa). A propósito de explicación entraré en más detalle de dicho concepto.

En la teoría, la educación nos brinda una herramienta, que es el conocimiento, útil para la comprensión de un variopinto de conceptos. Sin embargo, siendo Sócrates el primero en ganar adeptos por divulgarlo, es un hecho que entre más conocimientos se adquiera menos cosas realmente sabemos. Claro que no podría apresurarme a decir que solamente sé que no sé nada... puesto que algo sé. Lo que sí sé es que la universidad es el mejor ejemplo de las teorías de las posibilidades infinitas. Ejemplifico esto con las anécdotas más complejas que un estudiante pueda vivenciar; la obtención de notas. En la universidad (o la "U".....)nunca se califica a un estudiante por su conocimiento de la materia estudiada sino por su probabilidad de acercar su respuesta a lo que el profesor considere lo "correcto". Quiere decir que, sin importar cuánto se estudie para la teórica "evaluación de conocimiento" que se supone que representa un examen, se manejan las mismas posibilidades de sacar la mitad del puntaje total que el compañero que vino preparado a adivinar las respuestas.

Sí, la academia universitaria es un gran ejemplo para todas las personas que piensan "no quiero estudiar". Pues la verdad todas las facultades demuestran tener más idiotas cursando las carreras que verdaderos aprendices. Y son estos últimos los que obtienen mediocres calificaciones. Un verdadero idiota, al tragar materia sin masticarla, da la impresión de ser un erudito en lo que estudia cuando realmente es un erudito de lo que sigue religiosamente sin cábida a la duda. Mientras el verdadero aprendiz es reprimido en clase por dar opiniones que contradicen la materia estudiada. Al compás de las quejas de los imbéciles universitarios sobre la idiocia de las personas religiosas, creyentes fervientes de alguna fe, el aprendiz observa cómo éstos primeros no se percatan que ellos mismos profesan su fe fervientemente entre sus colegas agremiados.

La universidad actual es para los mercantiles deseosos de lucro. Esto reprime al aprendiz. Si no creen en mis palabras acudan a cualquier reunión de médicos graduados y obsérvenlos devorase como caníbales cuando se les pregunta ¿qué es lo que importa verdaderamente en la medicina? Lo que importa en la medicina, así como cualquier otra carrera es el ego del agremiado portando su título en la frente como automóvil cotizado.

Bien, la universidad es un mundo de ideas y de idiotas con ideas. Yo soy uno de esos idiotas, o por lo menos lo he sido puesto que alguna vez he obtenido calificaciones deseables... lo que significa que adiviné correctamente la respuesta esperada por Su Majestad, la Profesora. Lo que no he logrado adivinar es si realmente sirva para algo el estudiar cuando los placeres de la vida me esperan en mi cama, pensando en absolutamente nada mientras rasco los órganos originarios de mi futura y probable descendencia.

3 feb 2010

Como parte de un pueblo

Señor Alcalde, Ministro, Diputado, Gobernante,
Entiendo que la aplicación de una ideología política no es tan fácil como lo describen los libros con modelos políticos novedosos. Comprendo a la perfección que el pueblo muchas veces no ayuda a que el sistema político funcione como en teoría debería funcionar. En la mayoría de casos creo compartir una opinión con usted: gobernar no es así de sencillo.

No obstente, hoy, le escribo, Sr. Gobernante, para recordarle que el pueblo necesita que de paso firme en cuanto a las decisiones que toma por el pueblo. Le recalco esa última parte POR EL PUEBLO.

Ahora, no soy de los que abrazan el comunismo como la mejor solución a nuestros problemas y mucho menos comparto la ideología anarquista, sin embargo es menester retomar el concepto de liderazgo. Un líder sin nadie a quién liderar no es más que un idiota con delirios de grandeza muy mal fundados.

El poder puede ser cegador y abruma hasta al más fuerte de los hombres (o mujeres), de todas formas siempre debe recordársele que hay un pueblo a quién gobernar. Tiene a miles de personas a disposición para ser lideradas: ¡HÁGALO! No se deje cegar por el efímero placer del dinero; busque la eternidad. Si el liderazgo alimenta su soberbia, deje que sea así en cuanto siga buscando la eternidad. Busque ser recordado como el mejor de los gobernantes. No deje que algunos cuantos, con mucho papel y metal, borren o manchen su nombre en la lista de los que quedan en la historia como líderes.

No le digo que se convierta en otra persona mostrando una máscara muy bien elaborada a su pueblo. Muéstrese como excelente gobernante que es. ¿Qué importa si no obtuvo las mejores calificaciones en la universidad? ¿Qué relevancia tiene que no sobresalga por su inteligencia? Sólo dedíquese a liderar. El dinero que pueda recibir rápido se le puede resbalar de sus manos. Pero el sabor a gloria y admiración de su pueblo nadie se lo quita... sin importar cuánto lo intente.

Busque, Sr. Gobernante, el bienestar de su pueblo, el progreso del medio ambiente, y la prosperidad de su región gobernada. Demuéstrele al pueblo que eso que dicen de los polítcos no es cierto. Háganos ver, sin artimañas maliciosas, que el esfuerzo por el bienestar común es la meta de un gobernante; enséñenos a acreditar las palabras de nuestros líderes.

Solamente quería dedicarle estas palabras, Sr. G. Esto lo hago con el pesar que me da el ver la absurda realidad que ud. y sus colegas han creado. Se que el pueblo no está exento de culpas... pero la verdad es que la persona que decide por el pueblo es su miembro más destacado: su líder.

Ud. es parte de nosotros, no nos decepcione.

Atentamente,
un estudiante costarricense

28 ene 2010

Culto a la idiocia

Aunque abrumado por la idea, me siento completamente seguro que el cansancio es un estado amigo. Muchos intentan narcóticos que brinden esa sensación de desprendimiento de la realidad, mientras la droga más poderosa se encuentra en un cerebro sin descanso. Tomo como ejemplo las muchas ocasiones en las que, después de una noche de juerga, cansado por tanto estímulo social e intelectual (en la minoría de las veces), me siento como pasajero en el automóvil rojo conducido por quien recibe dinero a cambio de transportar a desconocidos. En la parte trasera del coche, viendo hacia fuera de la ventana, se ve el camino recorrido y el que queda por recorrer hasta llegar al destino llamado hogar.

Durante esos minutos en los que, por motivos de pereza y el mismo cansancio, el silencio reina entre el taxista y uno, la sensacion de narcolepsia pega de forma prontina. Y lo que me hace percatarme de tal efecto son las ideas incoherentes que me atacan, como la pregunta ¿qué pasaría si el taxista y yo fuéramos amantes en alguna realidad paralela y mi novia actual fuera mi mascota, siendo mi madre un hombre que se llame Hector que, en dicha realidad, es mi mejor amigo?

Ese mismo efecto que he sentido en un taxi alrededor de las 3:00am es mi compañero en los exactos momentos en los que escribo estas palabras. Así, el sentido que brota de las escritas oraciones es el mismo con el que hablan mis profesores de universidad sobre leyes de hostigamiento sexual (sabiendo que queda claro para la mayoría insisto en recalcar que el mencionado sentido es nulo).

La libertad de redactar incoherencias es infinitas cuando el sueño no es consolidado como se debe. Y es entonces como el decir que tener un hijo es la idea revolucionaria que unirá una pareja exitosamente surge destrozando los hogares más rápido de lo que la filosofía moderna arruinó a Alemania. Todo por que muchas personas deciden llevar acabo conductas inspirada en idiotas cansados cuyas palabras remarcan la increíble capacidad del humano de rendir culto a la idiocia misma.

En fin, la idea me abruma pero aquí, cansado, me siento tan seguro como un hombre se pueda sentir. Y no tengo más que decir que esto... por ahora.

Esto... por ahora.

24 ene 2010

Anónimo y yo

Pensar puede ser la actividad más humana que existe. Claro que no digo que todo lo que sea pensado sea necesariamente bueno o inteligente; un pensamiento es simplemente un impulso cerebral (o varios.. no estoy muy seguro de eso). Solamente promulgo que esta tarea es base de la mayorías de obras cuyo autor es el hombre (llámese hombre o mujer..).

Al realizar esta laboriosa actividad he llegado a concluir que el camino que mi "mente" a recorrido es el mismo por el cual muchos han pasado en antaño. Al declarar una idea como mía ante un hombre conocedor de las letras y la filosofía (o, por lo menos, quien se haga pasar por uno) choco contra la realidad, y es que aunque la idea fabricada la haya hecho uno ya alguien más la hubo elaborado tiempo atrás... solamente que uno desconocía del otro.

Dado este hecho, no puedo evitar pensar que alguien anónimo está detrás de mis pensamientos y, si algún día ellos me dieran la suficiente fama como para ganar dinero escribiéndolos, estaría robándole crédito a mi anónimo amigo.

Así es como los párrafos escritos en esta publicación virtual le pertenecen a mi amigo anónimo, pero soy yo quien los firma.

Por ende, envíole un saludo, amigo lector, de parte mía y de Anónimo.

18 ene 2010

Entre dos

La presente entrada carece de una certera manera de introducir el tema a exponer. No importa cuánto se intente describir la forma de sentirse con repecto a su pareja pareciera siempre estar o incompleto o escrito de manera equívoca. Creo tener la seguridad de declarar tal cosa como una regla sin excepción alguna; no existe persona que una las palabaras tan ingeniosamente que exprese sin cábida a la ambigüedad sus sentimientos hacia otra persona. Creo, entonces, que todo intento (incluyendo el presente) es raíz y causa infalible de mofa.

Desconozco la dinámica de aquellos que comparten el sexo (no refiréndome al coito sino a las características físicas y hormonales de cada individuo) sin embargo en las relaciones entre aquellos cuyos géneros, genitales y torrentes hormonales difieren la dinámica es un asunto de suma curiosidad digno de un riguroso análisis que no es menester hacer. Pero por la neta diversión del caso procederé a realizar el mejor intento de análisis.

Como bien ya está implícitamente estudiado en la historia, la mujer y el hombre han manifestado conductas abismalmente opuestas en dirección. O sea que el hombre busca el ocio mientras la mujer busca el argumento. Pues bien, esta diferencia se hace tan palpable como el cuerpo mismo en las relaciones de pareja. Hágase digno o digna de tomar como ejemplo alguna vez en la que ha discutido con su pareja por asuntos nimios que luego van adquiriendo gravedad hasta concluir que ninguno comprende al otro ni total ni parcialmente. La conclusión da, como conducta manifiesta, el sometimiento del hombre hacia los caprichos medio irracionales de la mujer. Esto sea gracias a la resignada conclusión masculina de que nunca entenderá lo que quiere su pareja femenina. Está demás decir que la mujer acepta tal conducta mientras lleve hacia el cumplimiento de los mencionados caprichos.

Ahora, queda claro que la mujer halla cierto placer en el displacer del hombre mientras este se encuentra en un estado de indiferencia hacia los sentimientos de su pareja. Esto resultado del agotador trabajo que causa el considerar tales sentimientos, lo que lleva a la caballerosidad, que no es más que un comportamiento de sometimiento total por parte del hombre hacia los ya mencionados caprichos femeninos.

Sobra decir (y aún así lo hallo necesario...) que ello conlleva a un placer momentáneo que luego, por la falta de escucha innata del hombre, forma causa de postriores discusiones sin convergencia ideal alguna.

Forma ello parte importante de la dinámica de parejas heterosexuales. Y, por mucho que se intente, el fin siempre es el mismo. La relación llega a su cíclico fin con el único propósito de comenzar uno nuevo con la misma vulgaridad de eventos.

Con todo no puedo dejarme de preguntar el fin de complicarse tanto buscando una pareja cuando se encuentra uno tan bien estando por sí mismo. Las respuestas no me satisfacen lo suficiente como para abandonar mis intentos por no agobiarme con el infinito ciclo de la relación amorosa.

15 ene 2010

Por mucho que lo piense

En Costa Rica, el 2010 representa un año de gran indecisión. Ya hay quienes promulgan hacer un cambio ya o bien seguir adelante con la misma tontería que hasta ahora rige nuestro estado. Tambien hay quienes alegan tener las repuestas sobre la Costa Rica que queremos y algunos otros que promulgan tener un alma de lucha (claro que luchan por tener algo de fama que no sea apagada por un gran lagarto con una falsa sonrisa en pancartas verde y blancas). No se puede excluir aquellos que promulgan hacer lo mismo que anteriormente han hecho (aunque la mayoría del pueblo desconozca de qué putas esté hablando), declarando a su líder como el menos malo de todos los demás candidatos.

Pues bien, el señor Aristófanes tendría mucho de qué hablar en sus comedias si viera el parlamento cropolálico que en la actualidad toma lugar en un país tan serio como lo es el que alberga a este escritor. Es tan cierto que el tema se ha vuelto de seriedad inefable que el mismo pueblo se ve ofendido e inseguro con tanta campaña publicitaria. El pueblo hace bien, creo, en dudar de todo atroz intento de ganar adeptos para poder utilizar la cuenta de ahorros del "demos" para caprichos personales tales como un cómodo viaje en avioneta porque puede y punto.

Lo más cercano a la verdad es que, por mucho que lo pienso, el país desconoce el ineludible destino que les aguarda.